domingo, 26 de julio de 2015

Sé lo que hiciste el invierno pasado


Todo es un gran revoltijo de pensamiento y escenas que parecen ser de historias diferentes.
Yo sentada en tus piernas, intentando besarte  y tu esquivandome  apartando mis manos de ti, diciendo, Tu y yo ya no somos novios.
Tu y yo, sumergidos semidesnudos a media noche en un mar de aguas cristalinas, besándonos, tu diciéndome que era hermosa, yo diciéndote que te quería.
Otra vez, tu y yo sentados en un bus, uno al lado del otro, era invierno, hacía frío, yo miraba por la ventana, lagrimeando y tratando de que no lo notaras, pensando en cuán lejos estabas de mí.
Tu y yo abrazados una noche, en una banca fuera de mi trabajo, yo estaba cansada y lloraba, no quería irme.

Luego hace dos años tu y yo nos dábamos el que creía era nuestro ultimo beso y nuestro ultimo abrazo. Me despedí, volteé a mirar y aun estabas ahí viéndome partir. Era la única persona que quería que estuviera conmigo ese momento, fuiste la última cara conocida que ví y eso no lo cambio por nada.
Hace un año, una nueva despedida, tu y yo en la estación de trenes. Ésta vez te despedías tu. Me pediste que te acompañara, te dije que no quería tener el recuerdo de verte subir al tren y tener yo una mano al viento despidiéndote. Pero lo hice. Una nueva escena de llanto, ese llanto que pensaba que iba a ser el definitivo pero que se extendió mucho tiempo más. Se que te dije muchas cosas, que me rompiste el corazón, que no debiste haber venido. No había más que tristeza, amor y decepción en mis palabras, no había maldad. Tu apenado, miraste a un lado y dijiste muy suave, que había sido una parte importante en tu vida, que no querías que te recordara así. Buscaba tus ojos pero no los hallaba. Lo único que encontré fue una mano que vi colgada, la acaricié por ultima vez y te dije adiós.

Lo anterior y lo posterior a eso fueron un infierno.
La expectativa de tu llegada me quitaba la respiración, quería que me encontraras bella y feliz. Pero la cosa era complicada. No tenía un peso, había estado enferma y ya no me hablabas con tanta frecuencia.Tenía la guardia baja, solo esperaba lo  mejor de ti.
Llegaste. No querías que te tocara y fuiste frío la mayoría del tiempo. La primera noche, quise que hiciéramos el amor. era obvio que no querías y no sabías como evitarme ya que compartíamos la misma cama. Lo hicimos, al final te dije suave al oído que te quería, que te extrañaba, que me ponía triste el que ya no me escribieras con frecuencia y que yo dejé de hacerlo también porque no quería parecer ridícula. Se me quebraba la voz. Esperé una respuesta, solo me dijiste que estabas cansado y que querías dormir. Ya todo estaba claro, no me querías. Una parte de mi quería irse corriendo de allí, dejarte disfrutar tus vacaciones en paz. La otra, la romántica, me decía que la vida te había puesto a mi lado en ese momento por alguna razón, que pudiste haber ido a cualquier lugar del mundo, pero escogiste venir aquí, a donde yo estaba, que seguro estabas un poco confundido, solo debía intentarlo un poquito más. Lo hice el resto de la semana. Fue en vano. No me querías.
Me sentí estúpida por pensar que alguien pudiera hacer algo así por mi, que tu pudieras hacer eso por mi, venir por mi, solo por mi. Nunca me prometiste nada, nunca dijiste que me amabas, nunca dijiste que lo harías. Era como si yo estuviera loca y todo hubiese pasado en mi cabeza.
Nunca me consolaste, no me pediste perdón, no me abrazaste para que me calmara, no me dijiste que me querías, No te importó nada. no me explicaste nada. Me ignoraste.
Yo solo lloraba y me ponía histérica, me sentía minúscula, insignificante, tonta.

Ha habido mucho llanto en ésta historia. No te volveré a ver. No me escribirás nunca más, no me extrañas, no te importo. Pero pienso en ti, he pensado en ti todos los días de mi vida desde que te conocí. No es justo, no es sano, me hace daño y llevo mucho tiempo intentando solucionarlo. No te molestaré nunca más, quiero ser fuerte y superarlo todo, por eso escribo, porque quiero que todo ese dolor se me salga del cuerpo. No se lo puedo contar a nadie, me hace sentir estúpida.
Eso fue lo que hiciste tu en mi invierno, eso fue lo que hice yo en tu verano. 
Quiero que estés bien, feliz, contento, que a pesar de todo tengas un recuerdo bonito de mi y de lo mucho que te quise. Ojalá me pienses se vez en cuando, y que estás vacaciones sean mejores que las pasadas...