sábado, 7 de marzo de 2009

RELATO DE UNA MODERNIDAD QUE NUNCA NOS LLEGÓ




En estos días me cuestionaba sobre lo fantástico que resulta vivir en el siglo XXI, tomando leche deslactosada, café descafeinado, con cajeros electrónicos y escribir en un blog ... En qué momento todo se volvió tan diferente?????... o tan moderno????....
Mientras en 1918, los estudiantes de Córdoba en Argentina, lograban imponer un nuevo ideario de lo significaba universidad y ser universitario, la mitad de la población del continente era analfabeta... lo anterior, signo de la contradicción latino americana.

Nos hemos acostumbrado a mencionar el termino moderno cada cinco minutos, para señalar lo que nos parece que puede representar un triz de diferencia frente a los fenómenos tradicionales: el edificio moderno, la blusa moderna, la canción moderna, y toda clase de parafernalia que se inventa la industria cultural para hacernos parecer "modernos". Lo cierto es que lo moderno está sobre valorado hoy, sus acciones crecen vertiginosamente en el imaginario de los ciudadanos que pretenden encontrar en él, la vía de escape del tercer mundo.

Establecer que tan moderna es Colombia o Sur América parece una intención impertinente. Desenmascarar la falsaria de Bill Gates y los grandes edificios es algo que no nos interesa en el tercer mundo. Sin embargo si hacemos el ejercicio de auto reflexión, encontramos que vivimos en el "estado del disimulo", que sugiere que tener metro, trans Caribe y un mundial de fútbol sub 20 es modernidad, cuando en la otra orilla encontramos, un país con pobreza en alto porcentaje, desempleo creciente y conflicto interno.
La crisis de una modernidad que nunca nos llegó, eso es lo que tenemos. Lejos de los objetivos emancipadores, renovadores y democratizadores de la modernidad, alcanzamos economías dependientes, baja inversión social y educativa y desigualdad.

Nuestro gobierno, representa un claro ejemplo de un compromiso superfluo con la modernidad , la cual se identificó erróneamente, con neo liberalismo, y privatización y eliminó el factor humano que en teoría se defendía.
Así, el capitalismo subordinó a la democracia, la carrera armamentista a la educación y el consumismo al arte y el compromiso social.

La iglesia incide en las decisiones del estado, media procesos, opina y condena (no solo espiritualmente), pero lo peor su utilidad política es debatida en las universidades.

Tenemos una guerrilla arcaica y desequilibrada que cree en el ejercito bolchevique.
Nuestra oferta educativa se reduce en algunos sectores al la lastima de países desarrollados, ONG¨s o en mejor de los casos , a lo poco que el estado pueda dar.

Tristemente ya no nos escandaliza la palabra masacre o genocidio.

Inexplicablemente somos productores primarios y nuestros niños mueren de hambre.
La cultura y el arte luchan por salir de los museos y algunos artistas por salir de los barrios marginales.

Pero nuestros cantantes (lo más moderno que tenemos, por cierto, por que habitan y se mueven libremente en el ámbito de lo masivo), ganan Grammys, MTVs, cantándole al sexo, a la abundancia y al derroche como paliativo para todo lo anterior.

No somos modernos, somos ilusos. Llevamos a cuestas un pasado de colonia y esclavitud, un presente con una realidad que se nos hace extraña al ver la televisión o al entrar al facebook (o al escribir en un blog), por que empezamos a creernos el cuento de que somos modernos.

Y el futuro... ni hablar de él. Terminator(lo que para mi como hasta lo 15 años fue símbolo de todo lo moderno) me enseñó el NO FATE, no hay destino, solo lo que nosotros hacemos, decía Sarha Connor, pero después vino THE RISE OF THE MACHINES, y todos sabemos o que pasó.

Evidentemente el futuro está en olvidar ese pasado remoto y vivir un presente consiente y por que no contestatario. Construir lo que no tenemos y con un poco de suerte, nadie terminara oprimiendo el botón, como en los 80s temían Miguel Mateos y los Prisioneros.




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