lunes, 14 de enero de 2013

Un día ...

Un día decidí cortarme el pelo y  entonces fue la decisión más radical que había tomado en mi vida. Me veía al espejo y no perecía yo, ya los rizos no me acariciaban los hombros ni la espalda. Me sentía desnuda y un tanto desprotegida. El día anterior había tenido un fuerte dolor de cabeza, de esos que me daban con frecuencia, pensando en que iba a ser de mi vida, la salud, el trabajo, mi carrera, todo lo que venía por decidir y lo único que pude decidir era que tenía que cortarme el pelo porque era el primer paso para ser diferente.
Un día decidí cortarme un pulmón y entonces fue la decisión más radical que había tomado en mi vida. La tome con toda la esperanza y la fe del mundo, porque era el primer paso para ser diferente. Recuerdo que antes de cerrar los ojos eran las 5.30pm  en el reloj del quirófano, yo toda desnuda frente a 10 médicos como monstruos verdes y azules, escuchaba al anestesiólogo hacer bromas que implicaban whisky y enfermeras. Cerré los ojos. Lo siguiente que recuerdo es un dolor  y un peso extraño en mi lado derecho y el fastidio de tener un tubo atravesado en la garganta. Después de eso, una cicatriz como una gran sonrisa cruza debajo de mi seno derecho.  Cuando estoy desnuda la veo en detalle: medio clara medio oscura. Quienes la han visto me preguntan por su historia y entonces les cuento de ese día en que pensé que todo iba a cambiar.
Un día decidí hacer el amor con otro hombre, diferente a ti y entonces fue la decisión más radical que había tomado en mi vida. Te había visto antes feliz, agarrado de su mano y diciéndole cosas al oído a ella en la calle. Tu no me viste o tal vez sí. Y pensé ¿por qué no? Él otro juró que me amaba,  y le creí. Yo me entregué porque creí además que era el primer paso para ser diferente.
Un día decidí que iba a amarte para siempre y entonces es la decisión más radical que he tomado. Decidí que amaré nuestros silencios cómodos y tu respiración al otro lado del teléfono. Amaré tu terquedad y tu increíble capacidad de responder sin que nadie te haga preguntas, las conversaciones eternas sobre la importancia de leer a los rusos, sobre la simplicidad de la vida, sobre lo poco que hay más allá de tú, yo y unas cobijas. Amaré tus manos acariciando mi pelo y mi cintura, te amaré sobre mí, debajo de mí, a mi lado, tus poemas y tus canciones mal entonadas. Amaré nuestras noches, las ganas de que no amaneciera, tu mirada sincera, tu actitud que me decía siempre que todo estaría bien aunque estuviera todo muy mal. Amaré el recuerdo de los días más felices de mi vida, la alegría infinita de sentirme amada, la certidumbre de saber que al cerrar los ojos me estarías viendo.  Recordaré toda la vida aquél día que me pediste que por favor nunca te dejara y aquél otro en el que te pregunté si me amarías siempre…
Amaré tu amor, con la triste certeza de que ya no te sirvo, que  decidí cortarme el pelo, el pulmón y hacer el amor con otro y entonces algo muy pequeño cambió, que no fue radical, que no soy diferente, pero que por alguna extraña razón ahora no puedo parar de hacerte daño.
Ésta madrugada decidí enviarte esto, un texto que al igual que yo no sabe bien  lo que quiere, solo que desea ser leído así, como yo desearía estar a tu lado.
Te amo

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